Nota editorial
Volver al índice
LOS ANILLOS FATIGADOS
Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse,
y hay ganas de morir, combatido por dos
aguas encontradas que jamás han de istmarse.
Hay ganas de un gran beso que amortaje a la Vida,
que acaba en el áfrica de una agonía ardiente,
suicida!
Hay ganas de . . . no tener ganas, Señor;
a ti yo te señalo con el dedo deicida:
hay ganas de no haber tenido corazón.
La primavera vuelve, vuelve y se irá. Y Dios,
curvado en tiempo, se repite, y pasa, pasa
a cuestas con la espina dorsal del Universo.
Cuando, las sienes tocan su lúgubre tambor . . .
cuando me duele el sueño grabado en un puñal,
¡hay ganas de quedarse plantado en este verso!
© 2008 Editores del Archivo Vallejo